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LA SEGURIDAD PRIMERO

Actualizado: 24 de ene de 2019


Soy directora en un Centro de Desarrollo Infantil, un lugar especializado en la estimulación temprana y en el cuidado y resguardo de niños. Me encanta mi empleo, soy feliz al ver la sonrisa de los niños y como día con día estos van creciendo y aprendiendo cosas nuevas  al lado mío y de mis empleados. Es una responsabilidad muy grande tener a cargo más de 100 infantes, saber que tienes el futuro de ellos en tus manos; debes procurar su sana alimentación, su aprendizaje, su formación armónica y desarrollo equilibrado y sobretodo su integridad y seguridad.

En mi plantel, conocemos muy bien a nuestros estudiantes y a sus familias, siempre deben ingresar a sus clases con el gafete que los identifica y para recogerlos deben presentar un tarjetón con su foto y las fotos de los autorizados para pasar por el menor.



El mayor susto de mi vida lo pasé un día en el que pensé que un pequeño había sido raptado. Estaba en mi oficina y una de las maestras del grado preescolar entró pálida y bastante alarmada a decirme que Julián uno de sus estudiantes no estaba en el plantel, que ya lo había buscado en todas partes y no lo daba con él. De inmediato me levanté de mi puesto y también revisé en todas las áreas de la escuela y no lo hallábamos. Ante mi desesperación y angustia no tenía más opciones que llamar a sus padres, alertar a las autoridades y afrontar las consecuencias de lo que pudiera pasar conmigo.

Al llamar a la madre de familia le saludo y le informo: “lamento comunicarle que no entramos a su hijo en el plantel”, de inmediato me interrumpió diciéndome que ella se había llevado al niño esa mañana después de una reunión de padres de familia que habíamos tenido.  Me dijo que como no podía pasar por el a la hora habitual había decidido llevárselo con ella. Respire profundamente, literalmente me volvió el alma al cuerpo. Le agradecí informar a las docente y a mi cuando tuviese un inconveniente para recoger a su hijo que sobretodo nunca volviera a pasar por alto los protocolos de seguridad que se tienen en la escuela.

Aunque por fortuna no pasó nada grave tuve que reprender al personal de la guardería porque este tipo de situaciones nunca pueden pasar. La profesora implicada me informo que fue cuestión de un momento en el que atendía a otros padres, al igual que el vigilante también se excusó diciendo que como estaban saliendo varias personas al tiempo no se percató. Pero yo, para curarme en salud, llame a Gestory y contrate  con ellos la instalación de un circuito cerrado de televisión.



No es un sistema implantado con la finalidad de vigilar y coartar la autonomía e independencia de las maestras y alumnos en las aulas de clase, sino para garantizar la seguridad de todos los que habitamos el centro de desarrollo infantil. Para mi es una gran tranquilidad saber que cuento con esas cámaras ubicadas estratégicamente, que respaldan mi tarea de cuidar a los pequeños y dan un plus de confianza a todos los padres que a diario entregan en nuestras manos a las personitas que más aman.

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cámara, CCTV, monitoreo, seguridad, vigilancia

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