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EL BELLO SONIDO DE EMPRENDER VUELO

Actualizado: 24 de ene de 2019


Siempre he sido un apasionado por la música. Nací en el seno de una familia de músicos y como era de esperarse yo también seguí por el camino de las canciones, melodías y composiciones.

Desde muy chico iba y venía con mi guitarra, cantando y escribiendo, estuve en el coro e incluso desde la adolescencia creé mi propia banda de rock.  Pero mi mayor revelación fue cuando descubrí  el mundo de los computadores y la música.

Al principio grababa canciones desde la laptop en mi cuarto, usaba el micrófono y la diadema del chat y empecé a jugar con mezclas, sonidos y efectos para mejorarlas. Me fui formando profesionalmente para ser productor musical. Poco a poco fui consiguiendo mis  herramientas: equipo, consolas, cables, micrófonos, etc; todo con la finalidad de hacer producciones más limpias y profesionales.

Muchos amigos músicos me buscaban para hacer la grabación de sus canciones y  asesorarlos en la producción de sus discos. Salí de mi cuarto e instalé mis equipos en la habitación que mi hermana mayor dejo al casarse. Improvisadamente mi estudio de grabación casero funcionaba bien, aunque no tenía muy contenta a mi madre que se quejaba todo el tiempo del ruido, del desorden, de los cables, que odiaba las canastas de huevo con las que tapicé el lugar… En fin, fueron tantos los reclamos de mi mamá que decidí que era el momento de abandonar el nido. Bueno, de medio abandonarlo.



Junte mis ahorro y con ayuda de un pequeño préstamo renté un lugar en una colonia muy céntrica y ubiqué mi primer estudio de grabación con todas las de la ley. Contaba con dos habitaciones separadas por una pared de doble vidrio hermético. En una se instaló la computadora, los mezcladores, y otros instrumentos eléctricos. El otro cuarto era el espacio de los músicos, fue adecuado con el aislamiento acústico ideal para reducir al máximo los ruidos del exterior. Además estaba recubierto con esponja acústica que eliminaba bullicio, ecos y vibración, el cableado fue canalizado y se ubicaron las entradas en puntos estratégicos.

Por supuesto que si iba a empezar este proyecto lo iba a hacer de la mejor manera. Gestory fue la empresa de realizar los arreglos de mi estudio, ellos me asesoraron en todo este proceso, fueron puntuales y todo quedó según lo acordado.

Crear y grabar música es una experiencia divertida y gratificante. Me gano la vida haciendo lo que más me gusta. Por eso no tuve miedo de emprender este reto, porque del buen funcionamiento de mi trabajo dependen los sueños de muchos apasionados de la música, que al igual que yo se ven en un futuro alegrando los corazones de quienes escuchan sus canciones.



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