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Con estos cambios sencillos en la decoración de tu casa mejorarás tu relación de pareja.

Pequeños cambios que hacen la convivencia más fácil, según los expertos en esto.


Empezar a convivir bajo el mismo techo con su pareja es el sueño de muchas personas que mantienen una relación, pero cuidado, porque puede convertirse en su peor pesadilla.


No estamos hablando de las trampas de la rutina, del combo sofá y manta ni de la desaparición del factor sorpresa. Nos referimos a cosas mucho más mundanas, como pelearse por qué objetos se cuelgan de las paredes, cómo se organizan los cajones de la cómoda o por el reparto de los estantes en el baño, entre otras, que están dinamitando nuestra relación, como una distribución poco inteligente de los espacios.


Pero ¿en realidad influye la organización del hogar en una relación sentimental? "Sí, ocurre así", responde Patricia J. Díaz, psicóloga experta en terapia sexual y de parejas. "Es importante que exista una división del espacio, un lugar para desarrollar nuestras aficiones, tener un área íntima para nosotros. A más metros cuadrados, más satisfacción".


Hacen falta tres espacios diferenciados


El disponer de un espacio propio se vuelve en definitiva una necesidad, si uno de los dos miembros de la pareja o ambos trabajan como freelance o para aquellos que tienen que alargar la jornada laboral llevando trabajo a su hogar.


El problema viene cuando vivimos en lofts o estudios sin paredes donde el salón, cocina y dormitorio están fusionados, por lo que hay que intentar dividir las zonas mediante muebles, u objetos, estanterías, e incluso plantas que creen ambientes diferenciados.

Cuando hablamos de varios ambientes, hay un número concreto al que los psicólogos se refieren: "En una relación de pareja hay tres personas: cada uno de los miembros y la relación en sí. Si eso lo trasladamos al universo de la casa, también deberían ser tres: un lugar para cada uno y otro para el diálogo, la intimidad", explica Patricia. "Y que generen una intimidad real; no solo un sofá frente a la tele o a la computadora: un ámbito para dialogar y cuidarnos como pareja".


Cómo negociar lo de ese cuadro horrible que le encanta

Una vez delimitados los espacios, surge otro motivo habitual de tensión: cómo decorar el hogar. "Lo importante es no agobiarse con la casa y en vez de quererlo tener ya todo hecho y perfecto, dejar que fluya, dejar que se vaya haciendo poco a poco. Comprar cosas buscando en mercadillos o cuando te vas de vacaciones, sobre todo que sea un proyecto conjunto, que sea una cosa que ilusione y no una cosa que estresa", sugiere el interiorista y diseñador Guille García-Hoz.

Cómo tratar los dos lugares más sensibles: el dormitorio y el baño


Dentro de la casa, hay dos espacios especialmente sensibles en lo que a vida en pareja se refiere: el dormitorio y el baño. Para mejorar la relación de pareja en el dormitorio, el mejor consejo que te podemos dar es tener una cama grande.

"Lo ideal es que el dormitorio sea un sitio para dormir y descansar. No hay que comer ni trabajar en la cama para no asociarla a actividades que se realizan cuando se está despierto, sino al relax, la calma. En cambio, la sexualidad puede estar en cualquier lugar de la casa, no solo en la cama, para evitar caer en rutinas". Comenta Patricia.




La otra piedra de toque es la duda sobre si compartir o no el baño, si existe la posibilidad de tener un baño para cada uno sería mucho mejor, así cada quien tiene más intimidad, de lo contrario, algunas rutinas de autocuidado pueden convertir el baño en un espacio de encuentro y cuidado mutuo.




Antes de limpiar, ¿qué es "limpio" para ti?


Ya montada, dividida y decorada la casa ¡oh, sorpresa!, resulta que el hogar se ensucia y desordena, y hay que dedicarle tiempo a su mantenimiento. La limpieza es uno de los motivos de discusión más habituales entre parejas. Recuerda que tu criterio no es el único válido.








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