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La fiebre del Coworking revoluciona el concepto de oficina

El coworking es el último gran éxito del mercado laboral, el último taquillazo del sector inmobiliario.

La constante movilidad que exige el trabajo de marketing y la creatividad obligan a la búsqueda de espacios para el trabajo que cuenten con condiciones mínimas, de ahí la gran importancia y el crecimiento del sector de coworking.


La actividad profesional de múltiples sectores productivos evoluciona a pasos agigantados, adopta tendencias y se vuelve cada vez más compleja a medida que surgen nuevas exigencias laborales. Esto se ve reflejado de manera directa en el tipo de espacio inmobiliario que necesitan las empresas de hoy.


En la actualidad es fundamental que las oficinas, talleres, estudios y otros espacios de trabajo ofrezcan las atmósferas adecuadas para el desempeño del capital humano de las empresas, que cuenten con dimensiones adecuadas, que ofrezcan seguridad y confort, además de garantizar una buena conectividad a internet, acceso telefónico, espacios para reuniones grupales de trabajo y, por qué no, algunas amenidades que permitan que quienes ahí laboran puedan tener ratos de relación y esparcimiento.


Esto llega a ser costoso, el alquiler de un espacio de trabajo de 25 metros cuadrados en la zona Del Valle de la Ciudad de México fluctúa en alrededor de 7 mil 500 pesos al mes, pero únicamente por el espacio, sin tomar en cuenta gastos de electricidad, papelería, suministro de agua, conectividad y mobiliario, con lo cual la suma se eleva hasta los cielos. Pocos integrantes de un equipo de trabajo podrían caber con comodidad en 25 metros cuadrados

Una de las soluciones más efectivas para contar con espacios de trabajo a la medida de las necesidades de las diferentes plantas laborales que existen es adoptar la modalidad de coworking.


Para 2005 existían al menos cinco espacios de trabajo compartidos en el mundo. Para finales de 2019, serán más de 22 mil 400, según estimaciones de Statista. POr otra parte, desde 2018, había 1.65 millones de personas laborando en instalaciones de trabajo flexible, lo que representaría una derrama económica de 26 mil millones de dólares (mdd) a escala global.

Se trata de espacios de trabajo compartido en donde tienen cabida desde uno hasta un número indeterminado de empleados. Ahí se cuenta con todo lo necesario para realizar las diferentes responsabilidades laborales propias de oficinas de casi cualquier índole: suele haber mesas de trabajo, salas de juntas, espacios para el esparcimiento y en algunos hasta se ofrecen snacks y bebidas. Todo, por sumas económicas que en muchas ocasiones resultan más reducidas o convienen mejor en un largo plazo que el mantenimiento de un espacio de oficina propio.


Una de las marcas más populares de coworking en la actualidad es We Work, que llegó en 2016 a la Ciudad de México y hoy cuenta con 11 edificios en la capital mexicana, tres en Monterrey y dos en Guadalajara, lo que cubre la demanda de unos 300 mil miembros a nivel nacional, según Álvaro Villar, general manager para México de esta firma.

A decir de Álvaro Villar, las ventajas de los espacios de coworking se pueden apreciar de manera sencilla: “permite a las personas y empresas conectar entre sí para detectar oportunidades de negocio y generar un ambiente propicio para ideas brillantes”.


Las bondades de los espacios de coworking, por su parte, benefician no sólo a plantas productivas, sino también a trabajadores independientes -freelance- y también a profesionales que trabajan a distancia del espacio físico de sus empresas o compañías.